Sí, es curioso. Cuando empeoro no pierdo, como se podría pensar, el sentido analítico de la realidad. Me sigue cabreando Rajoy, me sigo riendo con Padre de Familia y, en este proceso, además, leo un montón. Algo es algo.

… y coñe, ¿soy la única que piensa que hablando tanto, tanto, tanto, del batacazo de Volver le hacen un desprecio que te cagas al Laberinto del Fauno?

Y luego somos yo y mi depresión [sí, en ese orden] las que lo vemos todo medio vacío…