El título de este post es una de mis frases estrella en cuanto a debates de bar sobre la guerra de Israel en Palestina.

A veces, los números te ayudan a pensar. Otras veces no sirven para nada.

Dos ataúdes contra 200. Un muchacho de 20 años, que sigue en el limbo, frente a 788 presos sin cargos.

Sí, es un crimen de Estado. Pero a las doscientas dos madres, hermanas, viudas, padres e hijos les importará una mierda. Y si alguna vez se acaba esto (y yo creo que se acabará, en cuanto exterminen al último palestino, porque no le veo salida ni ganas de tenerla a este conflicto), les seguirá importando una mierda. No veo que en eso sean diferentes.

Así que si buscaban soluciones fáciles, sigan jugando que en esta tómbola no les va a tocar nada hoy. Hoy ni los números valen.