No sé si recuerdan este post de febrero:

Si al final tú te vas a curar, ¿no?

Aquel día tuve mi entrevista de baremación para acceder a la condición de discapacitada y poder solicitar asistencia personal. Los habituales y amigos recordarán que por entonces llevaba cuatro meses en el Master, y la UC3M me había incluido de tapadillo en el Programa de Asistencia a Estudiantes con Necesidades Especiales: la condición de persona con enfermedad mental no nos hace receptores de la Ley de Dependencia. Aparte de los problemas de agorafobia, apetito e higiene personal que venía arrastrando como seis años desde la última vez que empeoré.

El Centro de Área de mi barrio tiene un aspecto carcelario que te pone de un humor chungo nada más entrar: en el vestíbulo te juntas con toxicómanos, parados, madres adolescentes, abuelos abandonados y miembros y miembras de lo que algún listo llamó umbral de pobreza. Te envían una carta con la fecha y la hora que no puedes modificar, y allí nos plantamos herberwest y yo a las 3 de la tarde, cuando los del umbral ya se habían ido.

Aun así, a las cuatro fuimos a avisar de que habíamos llegado, por si acaso lo habían olvidado.

- Oye, esto es como el médico: te tocará cuando te toque.

Pero fue a avisar, y acto seguido nos llamó la psicóloga.

Dedicó un momento a leer los informes médicos y psiquiátricos y comenzó la entrevista:

- ¿Y tú estás siempre triste?

- Pues, eeh… me preocupa más mi problema de autonomía.

- Veo que tienes crisis de agorafobia.

- Sí, en efecto, y eso…

- Pero este chico es tu marido, ¿no?

- ¿Cómo?

- Sí, que compañía tienes.

- Pero él trabaja, y no se trata de que me haga compañía, sino de poder ir yo a mis clases sin él…

- Claro, claro, es lo que quiero decir, que seguro que tienes amigos.

- Perdón, ¿cómo dice?

- Que seguro que te puede llevar un amigo. ¿Tienes amigos?

- Mis amigos no son asistentes personales.

- Ya, pero entiende una cosa: yo no te puedo dar dinero por estar enferma.

- No le he pedido dinero. De hecho, no quería solicitar la pensión, lo que yo necesito es asistencia personal y rehabilitación social, y eso lo garantiza la Ley…

- Sí, bueno, la Ley es la Ley y nosotros somos nosotros.

- …

- Aquí no evaluamos necesidades ni derechos: ni siquiera síntomas. Evaluamos minusvalías. Y tú estás enferma, pero tienes amigos, tienes pareja, y además eres licenciada.

- ¿Pero qué tiene que ver que sea licenciada? ¿Acaso no ha visto mi hoja de vida laboral?

- Pero es que eso me da lo mismo. Tienes que ser positiva, mujer. ¿Cómo voy a darte una discapacidad si al final te vas a curar?

Salimos de aquella entrevista bastante aturdidos. Veinte minutos después nos llamó una señora con bata.

Se identificó como la trabajadora social.

- Yo soy la trabajadora social, y voy a hacerte la evaluación social [sic]. ¿Trabajas?

- No, hago un Mast… no.

- Entonces estás en el paro.

- Eeeh… sí.

- ¿Tienes estudios?

- Sí.

- ¿Nivel?

- Licenciada.

- ¿Casada?

- Sí.

- Pues aquí pones “pareja de hecho”.

- Pues pareja de hecho.

- Llevas un año enferma, ¿es así?

- No, de hecho me diagnosticaron en 1992 la primera vez.

- Pero el psiquiatra de la Seguridad Social te vio en 2008.

- Sí, pero en el informe dice que había estado viendo a un psiquiatra privado durante cinco años…

- Eso a nosotros nos da igual. Así pues…

Me levanté. Le dije que me estaba evaluando, no humillando, y que no tenía ningún derecho a hablarme así. Y me marché.

Esperé a herberwest en el coche. Tardó en volver. Camino de Getafe me dijo que la trabajadora social le había entrevistado a él: le preguntó si hacía “esas cosas” a menudo y si le agredía.

Ayer llegó la carta de resolución.

Contra todo pronóstico, me han concedido el 33%. Ahora que puedo moverme por mí misma, que cocino, que me aseo y que voy a los sitios sola, ahora reconocen mi necesidad de asistencia. Pero no lo hacen por las consecuencias del TLP.

Se me concede el 33% de discapacidad en función de factores sociales que afectan a la familia.

Manifestar tu dignidad es un signo claro de violencia doméstica y desequilibrio. Que lo sepais.